This is the end

Las clases llegan a su fin, como todo en esta vida, y las últimas horas de la asignatura (últimas horas presenciales, que aquí estoy yo dándole a la tecla) estuvieron dedicadas a presentar "in voce" una situación de aprendizaje de algún aspecto de la lengua diseñada y defendida mediante el democrático sistema del "Pecha kucha", que si bien pone diques al torrente de la oratoria asegura como contraprestación  la participación de toda la clase en un tiempo prudencial para examinadores y oyentes. Mientras esperaba al fatídico momento en el que resonara mi nombre iba observando las presentaciones de mis compañeros. El error que más se repitió fue el de no dotar al producto final de una orientación real. El producto final, además de ser la creación (física o digital) de algo en donde  los estudiantes vierten los conocimientos que han adquirido durante la situación de aprendizaje y el profesor puede comprobarlos, debe estar orientado a presentarse en una situación real que mejore o transforme la comunidad (educativa o local). La mayoría de nosotros, immersos desde hace meses en el mundo de la pedagogía, nos hemos olvidado de que nuestra última razón de ser es mejorar la sociedad y por tanto no podemos perder de vista la realidad. Las situaciones de aprendizaje, con producto final o no, deben estar siempre orientadas a que nuestros alumnos estén preparados para tener un impacto (positivo, a poder ser) en la realidad. 

A título personal, mentiría si dijese que no estoy satisfecho con mi presentación, si tenemos en cuenta las que hice en el primer cuatrimestre. Me pasa un poco como a la economía española, que es la que más crece porque es la que viene de más abajo...

Para finalizar con una sonrisa, comparto un meme que se me ha ocurrido esta mañana. Espero que no siente mal. Hasta la vista.

 

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