Quien habla solo espera hablar a Dios un día

 El Real Decreto 217/2022 descansa en la mesita de noche de todo docente español. Por él sabemos que la Ley dota de una gran autonomía a los centros para diseñar la programación de aula. Además no habla de contenidos, sino de situaciones marco.  ¿Por qué lo hace? Porque solo hay tres cosas iguales en dos institutos, la I, la E y la S. Cada centro es un mundo, está situado en una zona distinta y debe enfocar la enseñanza de manera diferente. La libertad que me da la Ley me permite atender a las necesidades específicas de mi alumnado y, conociéndolas, hacer la programación adecuada. No obstante, cuando un alumno empieza las clases la programación de contenidos ya está hecha, por lo que difícilmente se pueden haber analizado sus necesidades.

Como he dicho arriba el Real Decreto no establece contenidos sino que habla de competencias, cosa que otorga al docente gran libertad de maniobra. Sin embargo cuando llega el examen de la PAU a nuestros alumnos se les evaluará por contenidos, pues es así como está diseñada esta prueba final. Esto hace que la mayoría de institutos enseñen por contenidos y evalúen por competencias para evitarse problemas.

Al final, debido a esta libertad, la convicción de cada profesor/a predominará en el enfoque que otorgue a  sus clases. A pesar de que la LOMLOE indica que el profesor debe ser un mero guía, un acompañante en el proceso de adquisición de competencias del alumnado, las creencias de cada uno sobre los aspectos más importantes del lenguaje  se plasmarán en lo que enseña y en lo que exige a sus alumnos. 

Es por esto que el docente debe conversar con el hombre que siempre va con él (quien habla solo espera hablar a Dios un día), preguntarse primero qué necesidades tienen sus alumnos y cómo puede responder a estas, para luego elaborar la programación atendiendo a ese análisis y no basándose en sus convicciones, en las necesidades que tuvo en su juventud, en sus gustos, etc. La vida del docente (al menos la profesional) no gira en torno a él, sino a su alumnado.

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