Contenidos versus necesidades
En la clase del día 26 de marzo comenzamos debatiendo sobre la libertad que (en teoría) te ofrece la LOMLOE a la hora de elaborar nuestros currículos. Los saberes básicos son una guía pero no te dicen cuándo dar esa materia, no especifica los contenidos. Esta libertad lleva a la mayoría de profesores a establecer la secuenciación por contenidos y no por competencias.
Es al otorgarle tanta importancia a los contenidos cuando el docence suele cometer un error. No es lo mismo un instituto de una zona de nivel socio-económico bajo que un instituto situado en un barrio de nivel medio-alto. En estos dos casos, si aplicas los mismos contenidos, te encontrarás con que las necesidades son distintas. Y si el docente no atiende a las necesidades de su alumnado, va a tener problemas. Así, con la ley en la mano, los centros tienen total libertad para elaborar su currículum, pero siempre deberán atender a las necesidades del alumnado con el que van a trabajar.
Otro tema del que se habló en clase tiene que ver con la dualidad oralidad-escritura. En cada cultura se enseña y se aprende de forma distinta, y en España, por suerte o por desgracia, la escritura tiene más peso que la oralidad, cuando si lees el currículum la importancia debería compartirse al 50%. Esto hace que alumnos que se manejan perfectamente hablando vean como son suspendidos por tener un nivel de escritura bajo.
Si juntamos las dos ideas que han aparecido en esta clase (que lo correcto es poner el foco en las necesidades del alumnado y la mayor importancia otorgada a la escritura en detrimento de la oralidad) nos encontramos con una incompatibilidad, pues la necesidad del alumnado es comunicarse con corrrección y hacerse entender hablando, que es el 95% de la comunicación. Por supuesto que es necesaria también una correcta escritura, pero si un chico se desanima por las bajas notas y finalmente abandona los estudios, nunca podremos hacer que acabe escribiendo correctamente. No diré yo que haya que olvidarse de redactar correctamente, pero al menos en los primeros cursos, sobre todo con alumnos que provienen de otros países, no estaría mal darles un respiro.
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